Hipoteca con divorcio: el banco no se divorcia contigo
Hipoteca con divorcio es una de esas combinaciones que nadie quiere pronunciar… hasta que la vida aprieta. Y cuando llega, suele llegar mal: con prisas, tensión, abogados y una pregunta que se repite en la cabeza como un eco:
“Vale… ¿y ahora qué pasa con la hipoteca?”
Lo inesperado es esto: tu relación puede terminar, pero el contrato con el banco sigue igual hasta que se modifique formalmente. Y, según explica el Banco de España, la entidad no está obligada a cambiar la titularidad de un préstamo: forma parte de su política comercial y de riesgos.
Lo primero: propiedad y deuda no son lo mismo
En una hipoteca con divorcio se mezclan dos planos que conviene separar desde el minuto 1:
- Propiedad: quién es dueño de la vivienda (y en qué porcentaje).
- Deuda: quién responde frente al banco por el préstamo.
Aunque en el divorcio acordéis “yo me quedo la casa”, eso no significa automáticamente que el banco quite a la otra persona del préstamo. Para cambiar el titular del préstamo, normalmente se necesita una modificación del contrato (por ejemplo, mediante novación o subrogación de deudor) y la autorización de la entidad.
Las 4 salidas reales en una hipoteca con divorcio
No hay una opción “perfecta”. Hay una opción que encaja con vuestra realidad: ingresos, hijos, deuda pendiente, valor de la vivienda y tiempo (sí, el tiempo también es dinero).
1) Vender la vivienda y cancelar la hipoteca
Es la salida más limpia cuando:
- Ninguno quiere o puede quedarse la casa.
- Queréis cerrar etapa sin “cordones” económicos.
- La vivienda se ha convertido en una carga emocional.
Antes de ponerla a la venta, lo más sensato es hacer una foto real del escenario: ¿cuánto queda de hipoteca?, ¿qué cuota pagáis?, ¿qué pasaría si se alarga el proceso?
2) Uno se queda viviendo… pero ambos seguís en la hipoteca (temporalmente)
Pasa mucho (sobre todo si hay hijos) porque lo urgente es estabilizar la vida.
Pero ojo: si ambos seguís como titulares del préstamo, seguís vinculados. Y eso significa que un impago puede salpicar a ambos, aunque uno ya no viva allí.
Esta opción solo debería usarse como “puente” con un plan y una fecha: vender, renegociar o cambiar el préstamo.
Si te sirve, este artículo conecta muy bien con el origen de muchos problemas: Hipoteca en pareja.
3) Uno se queda la casa y se intenta sacar al otro del préstamo
Esta es la opción que la mayoría desea en una hipoteca con divorcio: “me quedo la vivienda y tú te desvinculas”.
Aquí hay que decir la verdad sin adornos: el banco puede decir que no. El Banco de España lo explica claramente: la entidad no está obligada a cambiar la titularidad del préstamo.
¿Cómo se intenta normalmente?
- Novación: modificar condiciones del préstamo con tu banco (incluida titularidad, si la entidad lo acepta).
Qué mirará el banco:
- Si con una sola nómina la cuota es sostenible.
- Si el nivel de endeudamiento encaja.
- Si el perfil de riesgo del nuevo titular “solo” es suficiente.
Consejo útil: antes de pedir nada al banco, simula si esa cuota “en solitario” te deja margen real.
4) Cambiar la hipoteca a otro banco (si el tuyo no ayuda)
Si intentas negociar y no hay manera, existe la vía de la subrogación o cambio de banco para mejorar condiciones o encajar mejor la cuota. El Banco de España explica la subrogación acreedora como el proceso para llevar tu hipoteca a otra entidad.
En una hipoteca con divorcio, esta opción suele aparecer cuando:
- Necesitas bajar cuota para que uno se la pueda quedar.
- El banco actual no ofrece salida razonable.
- Buscas un tipo/plazo que te dé estabilidad en la nueva etapa.
Comisiones y gastos: lo que conviene revisar antes de mover ficha
En una hipoteca con divorcio, el coste depende de qué cambio hagas (y de lo que firmaste en su día). Pero hay dos referencias del Banco de España que ayudan a orientarse:
- Si la novación implica modificar el plazo, el Banco de España indica que la comisión por novación del plazo está limitada legalmente y no puede exceder del 0,1% del capital pendiente (en ese supuesto).
- Si se plantea una subrogación de deudor (cambio de titular del préstamo), el Banco de España explica que la comisión remunera trámites y análisis de riesgos.
Traducción: antes de firmar nada, conviene pedir un desglose, comparar alternativas y calcular si el “arreglo” sale a cuenta.
Si hay hijos: la decisión no es solo financiera
Cuando hay hijos, una hipoteca con divorcio no se decide solo con calculadora.
A veces se prioriza:
- mantener el domicilio un tiempo,
- evitar un doble cambio (separación + mudanza),
- o proteger la estabilidad escolar.
Eso puede justificar una solución temporal (como seguir ambos en préstamo durante un periodo), pero solo si hay reglas claras: quién paga, qué pasa si no paga, y cuál es el plan de salida.
Trámite “invisible”: registrar correctamente la nueva situación
En una hipoteca con divorcio, además de lo bancario, suele haber parte registral/documental (sobre todo si uno se adjudica la vivienda).
El Colegio de Registradores explica que, para inscribir la nueva situación cuando hay divorcio de mutuo acuerdo, normalmente se presenta la sentencia firme y el convenio regulador aprobado, entre otros extremos. Es decir: no basta con “acordarlo”, hay que dejarlo bien inscrito.
Este es el típico detalle que nadie te cuenta… hasta que intentas vender o hacer un cambio y aparece el bloqueo.
Los 7 errores más comunes en una hipoteca con divorcio
- Creer que el divorcio “quita” a alguien de la hipoteca automáticamente.
- Quedarse con la casa sin comprobar si el banco aceptará el cambio de titular.
- Mantener la hipoteca a dos titulares “por salir del paso” sin plan.
- No simular escenarios con una sola nómina (y firmar con el agua al cuello).
- Confundir “uso de la vivienda” con “propiedad” y no dejarlo ordenado.
- No revisar comisiones aplicables antes de firmar una modificación.
- Tomar decisiones en caliente (las más caras suelen salir de ahí).
Checklist rápido para decidir con cabeza (aunque estés agotado)
En una hipoteca con divorcio, si hoy solo puedes hacer una cosa útil, que sea esta:
- ¿Cuánto queda por pagar?
- ¿Quién puede asumir la cuota solo con margen real?
- ¿Qué opción os da cierre: venta o quedarse?
- Si uno se la queda, ¿qué compensación hay (si la hay)?
- ¿Hay plan si el banco no acepta el cambio de titular?
Si quieres que te ayudemos a tomar una decisión clara, puedes contactarnos por WhatsApp.
Conclusión
Una hipoteca con divorcio no es “un trámite más”. Es la diferencia entre empezar de nuevo con aire… o con una mochila financiera que te acompaña años.
Quédate con esto:
- El banco no cambia titulares automáticamente.
- La titularidad del préstamo solo se modifica si la entidad lo acepta y se formaliza (novación o subrogación de deudor).
- Hay 4 salidas reales: vender, mantener temporalmente, intentar sacar a uno del préstamo, o cambiar de banco.






